Las Partidas Sediciosas en el Pepino de 1898

Comevacas y Tiznaos
«Comevacas y tizna(d)os» reconstruye, por la vía de la historia documental y oral, el escenario social de una rebelión campesina ocurrida en el pueblo de San Sebastián del Pepino en 1898, misma que fue secuela directa de la Invasión Norteamericana y las consecuencias económicas originadas y agravadas por la Guerra Hispano Americana. López Dzur nos da una pintura de la influencia que dejara el movimiento anarcosindical y libertario peninsular y las injusticias y desigualdades inherentes a un régimen colonial, cuyo liderazgo local aún representó los intereses del caciquismo conservador.

13. El ataque a Jaunarena y los Laurnaga

Y mientras lo escuchaba, Carmelo Cruz hilvan= las dTcimas rimadas que pasarfan, de boca en boca, memorizadas por los campesinos de Hato Arriba en aquella tarde:


Me le dirßs a Cheo Font,
el pie de la espada blanca,
que ya El Pepino se arranca
al grito 'e Revoluci=n
y que aquf, a la poblaci=n,
no se debe de asomar
y a Victorino Bernal
le dirßs con alegrfa
que junto a Antonio Pavfa
lo vamos a compontear.

Se decidi=, entonces, efectuar un escarmiento ejemplar. Y se eligi= como vfctima a Pedro JosT Jaunarena y Azcue (1859-1940), apoderado general de la sociedad mercantil Laurnaga y Compa±fa, Scrs., cuyas operaciones comerciales se remontaban a 1853. [1]

Esta compa±fa tenfa su edificio en el sector pueblo, por la Calle Padre Feliciano, y vendfa ferreterfa y materiales de construcci=n. En otro de sus edificios, Laurnaga, Scrs., por el camino oriental hacia Lares y Camuy, se refaccionaba cafT. Su casa comercial fue una de las principales cosecheras del producto. En su carßcter individual, el navarrense Pedro JosT tenfa su extensa finca en Hoyamala; pero vivfa en el barrio Guajataca, en otra finca cafetalera, donde ubic= su residencia de dos plantas. La planta baja se constituy= en su comercio de alimentos secos y licores, La Euskalerrfa.

El empleado llam= a gritos a su patr=n y, al ofr su respuesta de que bajarfa, su empleado sali= huyendo de la tienda. Vana fuga. Afuera, a corta distancia, se hall= a mßs de una docena de jinetes. No habfa escapatoria posible. Estaban armados con palos y machetes. Algunos bajaron de sus caballos y le detuvieron al ver que hufa y, despuTs entraron con Tl a la tienda, golpeßndolo por el menor motivo.

Al identificar a Jaunarena, Flores Cachaco, lfder de la partida, lo despoj= de la llave de la caja fuerte. Otros dos lo golpearon con los pu±os mientras Flores abri= la caja fuerte para robar. DespuTs exigieron los libros de cuentas y deudas, no s=lo de La Euskalerrfa, sino de los negocios de Gumersindo Micheo e Irigoyen. Pedro J. Jaunarena y Francisco Laurnaga fueron encargados de cobrar a los deudores de Laurnaga y Co. por don Gumersindo. Ya habfan sabido de las visitas de Jaunarena a muchos de los clientes deudores.

½TambiTn te las das de militar voluntario; pues, dßme los libros de deudas que te voy a leer las tuyas, sargentito+.

½íNo tengo aquf tales libros!+, advirti= Jaunarena a los forajidos. [2]

Los sediciosos interpretaron su actitud como poco colaborativa y gritaban al exigir cada documento disponible. Se dispusieron a subir a la planta alta. Jaunarena temi= por su esposa, Marfa Cleofe Ballester Gonzßlez, y se avalanz= sobre Flores Cachaco, quien parecfa el dirigente de los sediciosos. Se enfrascaron en forcejeo, al pie de la escalera que daba a la planta alta. La violencia y los gritos hicieron que do±a Ma. Cleofe bajara, a tiempo para evitar que Flores Cachaco decapitara a machetazos a su esposo. Al atajar un machetazo que el agresor lanz=, el machete se hundi= entre los dedos de la mano derecha de Jaunarena casi hasta la mitad del antebrazo.

Do±a Ma. Cleofe vio que, con el cabo del machete, se segufa golpeando a su esposo. La intenci=n fue matarle sobre el piso donde habfa cafdo. Ella se avalanz= sobre Flores Cachaco (o Casaco) para evitar el homicidio, mientras otros miembros de la partida escalaban mercancfas, picaban los libros de cuentas y deudas y desordenaban todo, en b·squeda de dinero. Allf, al pie de la escalera, ante el cuerpo sangrante de Jaunarena Azcue, el agresor hizo empe±os por violar a la mujer. Pero la intervenci=n de un miembro de la partida sediciosa, el maestro de escuela y compadre del herido, Lino Guzmßn, lo impidi=.

íNo la toques, no la toques, Cachaco!

Y a·n hizo un gesto criminal final a fin de rematar a Pedro J. Jaunarena, quien a la fecha tenfa 39 a±os, cuando la esposa grit=: íDTjenlo, dTjenlo que ya estß muerto! [3] En la confianza de que morirfa, por la golpiza y las heridas de machete, lo dejaron. Abandonaron el lugar. Sin embargo, don Pedro sobrevivi= e hizo las acusaciones pertinentes. JosT de Diego, Fiscal del Distrito de Mayagnez, se encargarfa de las investigaciones de la procuradurfa.

Este incidente fue tema de un articulo de RubTn Arrieta Vilß en una serie publicada para el diario El Nuevo Dfa (San Juan, 2 de septiembre de 1998), con motivo al cumplirse el primer centenario de la Invasi=n Norteamericana, y el artfculo de la serie Sangrante Verano de 1898 en Guajataca, resumfa:


... Cuando el machete cay= sobre el vasco Pedro Jaunarena Azcue, Tste levant= la mano derecha para cubrirse el rostro, por lo que el filo amolado cort= entre los dedos a lo largo de la mano y le hendi= el brazo hasta el codo, desplomßndose el herido. Yacfa tendido a los pies del atacante que trat= de rematarlo con un tajo a la cabeza... Los gritos de la esposa de la vfctima resonaron por la Hacienda Euskalerria (Vasconia), nombre de la finca que fue escenario de la tragedia en el barrio Guajataca de San Sebastißn del Pepino. Aquella fue una de las noches de terror que vivieron los ciudadanos espa±oles en 1898... A Jaunarena lo dejaron moribundo, a su pulperfa sin provisiones, a la finca sin ganado, y a los ranchos quemßndose. Para que no quedara constancia de las deudas registradas, picaron los libros a machetazos, lo que pudo haber sido una tßctica premeditada para encubrir a personas que le adeudaban dinero al propietario... TambiTn cambiaron las marcas de las colindancias de la finca para reducir la extensi=n de la propiedad y expandir las de amigos en el vecindario... A los pocos dfas, varios soldados de Estados Unidos acompa±aron un sobrino de don Pedro, llamado Pedro J. Labayen Jaunarena, a recuperar las bestias y lo que les habfan robado. [4]
TambiTn sufri= un ataque, por esos mismos dfas, Juan B. Ballester Gonzßlez (n. 1852), hermano de la esposa de Pedro JosT Jaunarena. Juan Bautista era entonces un hacendado del barrio Eneas de Pepino y su finca fue incendiada, destruyTndose otras propiedades y robßndosele animales. En tal momento, Ballester estuvo casado con Pilar L=pez Gonzßlez (n. circa 1856). Las fechas aproximadas de nacimiento de estas personas, aludidas en la monograffa, han sido cotejadas con el Censo Federal (Abril 1910) y el ·ltimo censo realizado por Espa±a en 1898, salvo el hecho de que los entrevistados proveyeran su propia documentaci=n sobre las familias. En ausencia de Tsto, tras el contejo de los Censos, se utiliza el tTrmino ½circa+ seguido de la fecha de probable nacimiento.

El testimonio mßs elaborado sobre el ataque a las propiedades de Ballester Gonzßlez y su padre, Ballester Pujols, se ofrece en un artfculo de la Dra. Helen Santiago.


Continuaci=n
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Notas bibliogrßficas

[1] Acerca de la familia Laurnaga se conoce que Juan Miguel Tomßs Laurnaga de Sagardfa se cas= con Margarita Orfila Pons. Desde San Sebastißn, en la provincia de Guip·zcoa, Espa±a, la se±ora Marga Zabalza Laurnaga me proporcion= los siguientes datos: ½Miguel T. Laurnaga y Sagardfa que resulta ser mi bisabuelo, y de los Orfila que nombra porque Miguel T. estaba casado con Margarita Orfila Pons, oriunda del Pepino e hija de Lorenzo Orfila Cardona y de Agueda Pons Orfila, quienes eran oriundos de Mah=n (Menorca)... A Guip·zcoa en Espa±a, ... aquf es donde se traslad= el bisabuelo Miguel con sus 6 hijos, entre ellos mi abuelo Fermfn Laurnaga Orfila, oriundo tambiTn de San Sebastißn del Pepino. Tengo su acta de nacimiento y en ella pone que Miguel T. vivfa en el n¦ 12 de la calle de la plaza, barrio de la 'UrrTjola' (+puede ser?). +Sigue existiendo esta calle?+

[2] Entrevista con AndrTs Jaunarena (hijo del hacendado y comerciante Pedro JosT Jaunarena y Azcue), realizada en su hogar del Sector Pueblo, el 13 de octubre de 1978 y Pedro Tomßs Labayen. Cf. v., Juan Manuel Delgado, Las Partidas Sediciosas, en: En Rojo, suplemento del semanario Claridad (Rfo Piedras). Vea Bibliograffa General.

[3] Entrevista con AndrTs Jaunarena, op. cit. Hay versiones, no admitidas por Tste sobre la violaci=n de la esposa e hijas de Pedro JosT, do±a Cleofe Ballester Gonzßlez y, al menos, en acorde a lo expresado por ellos, evidentemente, las hijas del matrimonio se libraron de los ataques sexuales pues la mayor (Ana Jaunarena Ballester) s=lo tenfa 5 a±os a la fecha del incidente; Josefina Jaunarena tenfa la edad de dos o tres a±os en 1898 y actos canallescos en ni±as de tal edad son impensables y no se habrfan solapado. La familia me solicit= aclarar estos rumores.

Si hubo alg·n tipo de ataques a la dignidad moral y ffsica de los mßs j=venes representantes de estas familias, los nombres posibles son los de Pedro JosT Labayen Jaunarena (n. 1883), quien se cas= con su prima Ana Jaunarena Azcue. Si Tl tenfa 15 a±os en 1898, su prima debfa rondar aproximadamente la misma o poco menor edad. Otra vfctima potencial fue Micaela Jaunarena Azcue. (AcordT con mis entrevistados AndrT Jaunarena y Pedro T. Labayen respetar la secretividad que se mantuvo sobre el asunto y no nombrar el agresor.

[4] Las dTcimas, aunque incompletas, asf como la historia de Pedro JosT Jaunarena, fueron recogidas por RubTn Arrieta Vila, periodista de El Nuevo Dfa, en un artfculo titulado Sangrante Verano de 1898 en Guajataca (en: El Nuevo Dfa (San Juan, Puerto Rico), miTrcoles, 2 de septiembre de 1998).

En su artfculo Arrieta, especific= que: ½A los pocos minutos de haberse perpetrado la agresi=n en la hacienda y pulperfa, donde residfa Jaunarena, la esposa puertorrique±a de Tste, Marfa Cleofe Ballester, y algunos estancieros del Guajataca llevaron el herido en hamaca a San Sebastißn, donde el Dr. Miguel Rodrfguez de Cancio le amput= el brazo destrozado. A los pocos meses, el vascongado estaba de regreso a las tareas en el campo, utilizando la mano izquierda, con la cual escribfa con dificultad al principio porque era derecho+.

Font Rfos toc= el tema de las Partidas y uno de sus protagonistas, Yare-Yare, en un cuento inclufdo en Entre cuentos y versos (Impreso en Argentina, 1968), ps. 10-11 y Carlos L=pez Dzur en un cuento sobre la familia Mayol Navas en su libro Sarnas de la ira parda (Rfo Piedras, 1980). Las dTcimas sobre estos incidentes las escuchT y transcribf, desde temprana la dTcada de 1970, gracias a campesinos de Pozas, Mirabales y Guacio.

About Carlos López Dzur

Carlos López Dzur
Carlos López Dzur es un historiador, poeta y narrador, graduado en las universidades de Puerto Rico (UPR), San Diego State University y Montana State. Es candidato al PhD en Filosofía Contemporánea en UC, Irvine, y autor de más de una docena de libros poéticos y de ficción. Este es uno de los trabajos de la serie en preparación «Trece monografías sobre historia pepiniana».